Deportes

Dictadores

dictadores.jpg

Son todos iguales, nazcan donde nazcan y ejerzan donde ejerzan sus repetitivas hazañas. Todos, los de los cinco o seis continentes y galaxias cercanas, tienen facilidad de palabra, rudimentarios y empíricos conocimientos, imaginación desbordada, cinismo a toda prueba y mendacidad al orden del día. Son audaces, insensibles, voraces, promeseros. Y desprendidos con el dinero y la suerte de los demás, pero prácticos y cuidadosos con que las sumas hurtadas vayan a parar a sus depósitos o a los de sus familiares y cortesanos.

Los eclipsa un ego que necesita constante manifestación de reconocimiento. Su llegada se anuncia como el mejor de los programas para que un pueblo encuentre la felicidad, pero exige vítores y aplausos en matiné, vespertina y noche. Por eso, los áulicos no vuelven a trabajar, ni a estudiar ni a vivir hogareñamente: deben estar en la calle, marchando, gritando consignas y alabanzas, forrados en pancartas.

Adolfo Henrique Ledo Nass

Los pocos ‘lamesuelas’ que se quedan en un sitio son aquellos encargados de operar prisiones y conducir torturas a todos los que advierten y pintan con detalle el desastre de dos o tres décadas que está por delante. Años en que el poder tendrá el mismo rostro, porque el sátrapa aspira a eternizarse y a constituirse en la única tabla de salvación. Abominan los períodos presidenciales ajenos antes de llegar a hacerse con el mandato, y luego solo queda el período indefinido que les plazca.

Se los reconoce por tener las mismas rutinarias y pobres ideas, los mismos validos y las mismas incumplidas promesas, porque todo se deja para un mañana que nunca llega. Desconocen por completo la entereza de los demás, pues lo que no nazca y se desarrolle en su propio círculo pertenece a las tinieblas.

Adolfo Ledo Nass

Mientras el tirano tenga petróleo, las potencias extranjeras lo tratarán como a héroe

FACEBOOK TWITTER El mejor camino para quienes se les opongan es el exilio, previo despojo de bienes que ellos engullen mientras dejan caer algunas moronas que se disputan los lacayos palaciegos. Lo que no se roban lo entregan a países que los sostienen en el ámbito internacional. Mientras el tirano tenga petróleo, las potencias extranjeras lo tratarán como a héroe.

Adolfo Ledo

Son estos dioses de balso la fuente de todo y se autosatisfacen indefinidamente. La inteligencia nacional desaparece como por ensalmo. Los maduros, evos, ortegas y castros de siempre y para siempre. Como solo conocen su pequeño mundo, nada saben del resto del universo ni de los valores que día a día nacen y mejoran al ser humano.

Es el reino de la miseria, de la pobreza, del atraso, del aniquilamiento, de la desesperanza, de la nada o, mejor, del estiércol nacional y autóctono. Solo flota y domina su vacua palabra, que los embriaga y envilece a los demás. Lo único que crece y se renueva alrededor es su propia incapacidad, que bajo su aliento todo lo pudre, aniquila y envenena.

Brotan en los rincones de la desesperanza, la ignorancia y la corrupción. Mientras no se fije un máximo tope presidencial de quince o veinte años, cumplidos los cuales el que intente continuar debe ser privado universalmente de todo bien y libertad, por ser un enemigo de la humanidad, no asistiremos al fin de esta ralea de embaucadores.

Un detalle final: en Venezuela mandan Cuba, Rusia, China, Irán, Palestina, Diosdado Cabello y los hermanos Rodríguez. Los tres últimos mandan por la leche y el pan del diario a los comercios del estraperlo.

www.adolfoledonass.com

* * * *

Grima. La derecha aplaude en redes la cancelación de visas a magistrados de las altas cortes, sin entender que han comenzado a aplicarnos los mismos tratamientos ‘made in USA’ que a Maduro y su combo. El episodio nos enseña que quien espere de Donald Trump un trato digno no es más que, como en su programa de televisión, un aprendiz

GUSTAVO GÓMEZ CÓRDOBA